jueves, 4 de febrero de 2016

En bucle

Os estaréis extrañando porque he tardado menos de una década en publicar de nuevo, lo sé. Pero así soy yo, una caja de sorpresas. 
Yo. Últimamente. Todo el tiempo.
En breve me retiraré a la cama para mañana levantarme a continuar con mi excitante vida... Que puede resumirse en: levantarme, café, estudiar, cocinar, comer, estudiar, mirar por la ventana por cambiar de paisaje, estudiar, cenar, dormir... Levantarme, café, estudiar... Ejem, eso, que entro en bucle.

Pero ¡eh! Hoy añadí un elemento nuevo al bucle: una rutina de ejercicios. Sí, porque si me quedaba sin hacer nada más que esto la planicie de mi trasero iba a ser difícil de creer. Incluso iba a poder medirse con el nivel de los albañiles (sí, la regla con burbujita).


En qué consiste: repeticiones de los siguientes ejercicios – pinchad para ver un dibujito –
20 sentadillas
20 estocadas
20 estocadas laterales
20 levantamiento de pierna (atrás)
20 levantamiento de pierna (lateral)
20 levantamiento de cadera
20 abdominales con piernas
Entiendo que, con esos nombres –alguno que otro invención mía–, penséis que puedo estar haciendo el ridículo, pero ¡no se me ocurría nada mejor! No puedo salir a correr, ya que me lleva más tiempo del que dispongo, y con esto, en 20-30 minutos estoy terminada. Ya sé que no es lo mismo, pero mejor que una sentada continua de 24 horas...

Empecé esta mañana... ¡Oh, agujetas, venid a mí! Pensaba hacerlo todos los días, pero no sé si quiero morir de esa manera. Al menos tres veces en semana, eso seguro.

Y ya os abandono, amigos. Así como vine, sorpresivamente, me voy (?)
 Pasaré a leeros en cuanto pueda.

Beso,
Noa

martes, 26 de enero de 2016

Feliz cumple, Blog

Mi rincón... –vale, no, el mío es tan mono–
Ay, salvadme. Porque sí, ya están aquí, no se han hecho esperar, inevitables y a veces también impredecibles, son... LOS EXÁMENES. [rayo y trueno terroríficos]. Ahora estoy aquí, mientras se hace el estofado que me pienso meter entre pecho y espalda en breves –porque yo lo valgo– pero en un rato vuelvo a la condena. Hasta el 12 de febrero pringada, amigos. 
¿Que cómo voy? Bueno, en las vacaciones engordé mis dos kilillos navideños de rigor, como ha de ser, pero fue volver a mi rutina –la primera semana con cierto esfuerzo, si os digo la verdad, después de las sobredosis de azúcar– y volver también mi peso normal.
Esto es algo que ya he mencionado alguna vez, que mi cuerpo empezó a hacer hace poco: recuperar el peso normal después de una época de excesos, sin demasiado esfuerzo. ¿Cómo? No me cansaré de repetirlo: NO haciendo dieta, sino habiendo cambiado de hábitos y bajado de peso lentamente. Punto. No hay más. Mi progreso ha sido un kilo por mes de media, y no he vuelto a recuperarlos, y la verdad es que este cambio fue posible gracias a mi querido brisanorte.blogspot...

Hace poco me acordé del blog, así, de repente. Más concretamente el 18 de enero, día en el que hizo exactamente un año del comienzo de este rinconcito virtual. Uno de mis grandes triunfos de 2015, sin lugar a dudas. Gracias a este pequeño espacio hoy soy una persona distinta a la que era hace un año: más consciente, más responsable, más feliz. No sólo porque gracias a estar aquí he perdido casi doce kilos -pero para qué os voy a engañar, eso MOLA TAMBIÉN-, sino porque me he mantenido fiel a mí misma, perseverante, consciente y, sobre todo, sana. 
Para repetirme un poco más, y como si de un discurso de agradecimiento de los óscars se tratara, me gustaría hacer un pequeño homenaje a todas esas personitas que han entrado a leerme, animarme e incluso a regañarme cuando me veían obsesionarme más de la cuenta
Hoy, a pesar del sedentarismo producido por esta ajetreada vida académica (?), me considero una persona sana, que no se obsesiona, que come de todo, y que puede decir orgullosa que va dejando su trastorno alimenticio cada vez más atrás.

Como dije en mi primera entrada, el objetivo de este blog era conseguir ordenar mi vida y mi mente. Y así ha sido –al menos en parte, que tampoco he perdido mi caos natural–. Voy a continuar viniendo, pero no como persona que necesita perder peso, sino como persona que busca una vida cada vez más saludable. 

Eso sí, K.O. hasta el 12 de febrero.
Y ya está, que Shakespeare me llama.

Os quiero leer felices.
Besos,


Noa. 

domingo, 20 de diciembre de 2015

Noa·navidad

Ya, yaa... Que no cumplo con nada de lo que prometo ya, ya, soy consciente, amigos y amigas. Y siento mucho no poder volver. Pero en estas truculentas fechas que se aproximan, ya de forma inevitable e irreversible, he venido viendo la utilidad del blog cada día más irresistible. 
El motivo por el que no he podido escribir ha sido, básicamente, el mismo que me mantuvo fuera también antes de mi entrada anterior: los estudios asedian mi vida. Eso sí, no os voy a engañar, soy muy feliz ahora mismo. Me va bastante bien en la universidad, con mi chico sin peros, me han concedido la nacionalidad española tras casi dos años de espera -¡yey!- y con mi figura... Pues estoy bien, sin mucha variación desde la última vez. Sin embargo, con respecto a esto mismo, tengo cierta preocupación, y de ahí mi presencia hoy aquí -Hola-. 
No sé qué será, si los estudios, si la cercanía de estas fechas borrascosas -"moviditas" me refiero, que de borrascas nada, señores, y ya está bien, a ver cuándo llega el invierno-, la cuestión es que he perdido la motivación, el buen hábito, y no puede ser. Lo peor es que sé hacerlo bien, sé que todo es una cuestión mental: sé lo que está bien, que antes de comer tengo que pararme y pensar qué voy a hacer y para qué. El problema es que me dejo llevar, como lo que no debo -incluye dulces y panes, y grasas, y caca en general-, y tenía que hacer algo para pararlo. Así que, como he dicho, para eso estoy aquí, para intentar ponerle solución.
Algo que también necesita mi atención es que he perdido el hábito de correr. :( Lo más triste es que el reto que me propuse en la anterior entrada -correr tres veces en una semana- lo conseguí. Peeeero... A partir de ahí empezó el agobio y acabó mi vocación de Usain Bolt. Y así, pues no amigos, así no funciona la vida.
Así que para intentar poner remedio a esto, dejo aquí escrita tarea para el próximo día:
  • Pensar antes de comer: ¿tengo hambre? ¿quiero volver a engordar, con todo lo que me ha costado llegar hasta aquí? ¿es mi última cena? -bueno, esto último no lo sabré, pero seré optimista-. 
  • Correr mañana -sí, día electoral, que como yo no puedo votar hasta no tener mi DNI, pues nada, a correr-.
  • Volver al blog para contároslo.
¿Bien? Me gustaría que pudiéseis mandarme una colleja virtual si fallo o no vuelvo. Si no virtual, por mensajero, o algo. Éste va a ser mi concepto de Navidad. Esto, y estudiar, claro -he aquí una chica responsable-.
Me pasaré pronto a veros, prometido. 

Beso, 

Noa.