¿Que si recordaba lo horrible que era estar sentada en una silla ante un flexo durante más de 14 horas al día? Bueno, sí... PERO NO. Qué horrorismo –efectivamente, no sé hablar en castellano más (?)–. He sufrido, pero al fin ha terminado la pesadilla. ¡Ahora no sé que voy a hacer teniendo eso-que-la-gente-llama tiempo libre!
La verdad es que no he ni mirado lo que he comido a lo largo de estos últimos ocho días. Sinceramente, ¿eh? No tengo ni idea. ¡Pero si ya ni siquiera sé lo que es vestirse con algo que no sea el pijama!
Y para seguir animando la cosa, os voy a contar otro capítulo de mi exitante de mi historial médico. Resulta que, probablemente a consecuencia de pasarme veinticuatro horas sentada, empezaron hace unos días a darme calambres en las pantorrillas. Sabéis el dolor calambril cómo es, imagino. Entre eso y la falta de sueño mi única ambición en la vida pasó a ser meter la cabeza en el horno.
Y aquí estoy, sentada escribiendo para variar la vida.
Pero ¡que se ha acabado! Este fin de semana tengo que recuperar cumpleaños, visitas familiares y, por tado, comidas copiosas. Me-da-igual. Que he gestionado mucho sufrimiento y habrá que recuperarse.
El lunes vuelvo a la rutina y espero que a correr. O igual no, porque han anunciado ola de frío de hasta –7ºC en Granada, y con esa temperatura aquí va a salir a correr Perri. Pero al menos podré volver a cocinar y comer normal –se echa de menos la comida sana, os lo digo muy en serio, podéis odiarme–.
Volveré con más novedades y con más frecuencia.
Un besazo,
Noa
viernes, 12 de febrero de 2016
jueves, 4 de febrero de 2016
En bucle
Os estaréis extrañando porque he tardado menos de una década en publicar de nuevo, lo sé. Pero así soy yo, una caja de sorpresas.
| Yo. Últimamente. Todo el tiempo. |
Pero ¡eh! Hoy añadí un elemento nuevo al bucle: una rutina de ejercicios. Sí, porque si me quedaba sin hacer nada más que esto la planicie de mi trasero iba a ser difícil de creer. Incluso iba a poder medirse con el nivel de los albañiles (sí, la regla con burbujita).
En qué consiste: repeticiones de los siguientes ejercicios – pinchad para ver un dibujito –
20 sentadillasEntiendo que, con esos nombres –alguno que otro invención mía–, penséis que puedo estar haciendo el ridículo, pero ¡no se me ocurría nada mejor! No puedo salir a correr, ya que me lleva más tiempo del que dispongo, y con esto, en 20-30 minutos estoy terminada. Ya sé que no es lo mismo, pero mejor que una sentada continua de 24 horas...
20 estocadas
20 estocadas laterales
20 levantamiento de pierna (atrás)
20 levantamiento de pierna (lateral)
20 levantamiento de cadera
20 abdominales con piernas
Empecé esta mañana... ¡Oh, agujetas, venid a mí! Pensaba hacerlo todos los días, pero no sé si quiero morir de esa manera. Al menos tres veces en semana, eso seguro.
Y ya os abandono, amigos. Así como vine, sorpresivamente, me voy (?)
Pasaré a leeros en cuanto pueda.
Beso,
Noa
martes, 26 de enero de 2016
Feliz cumple, Blog
| Mi rincón... –vale, no, el mío es tan mono– |
Ay, salvadme. Porque sí, ya están aquí, no se han hecho esperar, inevitables y a veces también impredecibles, son... LOS EXÁMENES. [rayo y trueno terroríficos]. Ahora estoy aquí, mientras se hace el estofado que me pienso meter entre pecho y espalda en breves –porque yo lo valgo– pero en un rato vuelvo a la condena. Hasta el 12 de febrero pringada, amigos.
¿Que cómo voy? Bueno, en las vacaciones engordé mis dos kilillos navideños de rigor, como ha de ser, pero fue volver a mi rutina –la primera semana con cierto esfuerzo, si os digo la verdad, después de las sobredosis de azúcar– y volver también mi peso normal.
Esto es algo que ya he mencionado alguna vez, que mi cuerpo empezó a
hacer hace poco: recuperar el peso normal después de una época de
excesos, sin demasiado esfuerzo. ¿Cómo? No me cansaré de repetirlo: NO haciendo dieta,
sino habiendo cambiado de hábitos y bajado de peso lentamente. Punto. No hay más. Mi progreso ha sido un
kilo por mes de media, y no he vuelto a
recuperarlos, y la verdad es que este cambio fue posible gracias a mi querido brisanorte.blogspot...
Hace poco me acordé del blog, así, de repente. Más concretamente el 18 de enero, día en el que hizo exactamente un año del comienzo de este rinconcito virtual. Uno de mis grandes triunfos de 2015, sin lugar a dudas. Gracias a este pequeño espacio hoy soy una persona distinta a la que era hace un año: más consciente, más responsable, más feliz. No sólo porque gracias a estar aquí he perdido casi doce kilos -pero para qué os voy a engañar, eso MOLA TAMBIÉN-, sino porque me he mantenido fiel a mí misma, perseverante, consciente y, sobre todo, sana.
Para repetirme un poco más, y como si de un discurso de agradecimiento de los óscars se tratara, me gustaría hacer un pequeño homenaje a todas esas personitas que han entrado a leerme, animarme e incluso a regañarme cuando me veían obsesionarme más de la cuenta
Hoy, a pesar del sedentarismo producido por esta ajetreada vida académica (?), me considero una persona sana, que no se obsesiona, que come de todo, y que puede decir orgullosa que va dejando su trastorno alimenticio cada vez más atrás.
Como dije en mi primera entrada, el objetivo de este blog era conseguir ordenar mi vida y mi mente. Y así ha sido –al menos en parte, que tampoco he perdido mi caos natural–. Voy a continuar viniendo, pero no como persona que necesita perder peso, sino como persona que busca una vida cada vez más saludable.
Eso sí, K.O. hasta el 12 de febrero.
Y ya está, que Shakespeare me llama.
Os quiero leer felices.
Besos,
Noa.
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