Os haré un resumen, sin embargo espero que no me pidáis mucha más claridad, ya que es un tema del que me cuesta todavía hablar. Hice algo, que me da mucha vergüenza contar, por culpa
Creo haber conseguir enmendarlo, pero ahora toca lo más importante: cambiar. No estaba dispuesta a que el alcohol fuera motivo de otra situación que pudiera arruinarme la vida, por lo que, sin más dilación, decidí suprimirlo. Está claro que no sé controlarlo, llega un momento, sin que me dé cuenta, en el que dejo de ser consciente de lo que estoy haciendo, dejo de ser yo. Y esto ya es inconcebible.
No lo quiero en mi vida, no lo necesito. Se acabó.
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| 81kg. vs. 74kg. ¡Fight! |
Pero dejando esto ya atrás, volvemos a nuestro tema favorito:
sigo perdiendo peso *yey*.
Y, ¡tachán! Sí, señoras y señores, aquí os traigo una de estas fotos tan chachis del antes-despúes. Una foto de cómo estaba al empezar el blog -la foto es del verano pasado, pero el peso es el mismo que en enero, 81,7kg.- y una foto de esta mañana, cuando la báscula me dio un 74,4kg. mu' bonico. ^^ [Si hacéis click en la foto se ve en grande.]
Siete kilos de diferencia hay entre una u otra. A ver, siéndoos sincera, yo me veo ya de cierta forma buenorra, ¿eh? Jajaja. Ahí no salgo muy favorecida, pero es que la ropa me queda grande. ¡Veo venir unas rebajas donde encontraré talla de cosas! Oh-yeah-baby.
Me paso a ver vuestras cosetas.
Beso a todos.
Noa.
