martes, 26 de enero de 2016

Feliz cumple, Blog

Mi rincón... –vale, no, el mío es tan mono–
Ay, salvadme. Porque sí, ya están aquí, no se han hecho esperar, inevitables y a veces también impredecibles, son... LOS EXÁMENES. [rayo y trueno terroríficos]. Ahora estoy aquí, mientras se hace el estofado que me pienso meter entre pecho y espalda en breves –porque yo lo valgo– pero en un rato vuelvo a la condena. Hasta el 12 de febrero pringada, amigos. 
¿Que cómo voy? Bueno, en las vacaciones engordé mis dos kilillos navideños de rigor, como ha de ser, pero fue volver a mi rutina –la primera semana con cierto esfuerzo, si os digo la verdad, después de las sobredosis de azúcar– y volver también mi peso normal.
Esto es algo que ya he mencionado alguna vez, que mi cuerpo empezó a hacer hace poco: recuperar el peso normal después de una época de excesos, sin demasiado esfuerzo. ¿Cómo? No me cansaré de repetirlo: NO haciendo dieta, sino habiendo cambiado de hábitos y bajado de peso lentamente. Punto. No hay más. Mi progreso ha sido un kilo por mes de media, y no he vuelto a recuperarlos, y la verdad es que este cambio fue posible gracias a mi querido brisanorte.blogspot...

Hace poco me acordé del blog, así, de repente. Más concretamente el 18 de enero, día en el que hizo exactamente un año del comienzo de este rinconcito virtual. Uno de mis grandes triunfos de 2015, sin lugar a dudas. Gracias a este pequeño espacio hoy soy una persona distinta a la que era hace un año: más consciente, más responsable, más feliz. No sólo porque gracias a estar aquí he perdido casi doce kilos -pero para qué os voy a engañar, eso MOLA TAMBIÉN-, sino porque me he mantenido fiel a mí misma, perseverante, consciente y, sobre todo, sana. 
Para repetirme un poco más, y como si de un discurso de agradecimiento de los óscars se tratara, me gustaría hacer un pequeño homenaje a todas esas personitas que han entrado a leerme, animarme e incluso a regañarme cuando me veían obsesionarme más de la cuenta
Hoy, a pesar del sedentarismo producido por esta ajetreada vida académica (?), me considero una persona sana, que no se obsesiona, que come de todo, y que puede decir orgullosa que va dejando su trastorno alimenticio cada vez más atrás.

Como dije en mi primera entrada, el objetivo de este blog era conseguir ordenar mi vida y mi mente. Y así ha sido –al menos en parte, que tampoco he perdido mi caos natural–. Voy a continuar viniendo, pero no como persona que necesita perder peso, sino como persona que busca una vida cada vez más saludable. 

Eso sí, K.O. hasta el 12 de febrero.
Y ya está, que Shakespeare me llama.

Os quiero leer felices.
Besos,


Noa. 

domingo, 20 de diciembre de 2015

Noa·navidad

Ya, yaa... Que no cumplo con nada de lo que prometo ya, ya, soy consciente, amigos y amigas. Y siento mucho no poder volver. Pero en estas truculentas fechas que se aproximan, ya de forma inevitable e irreversible, he venido viendo la utilidad del blog cada día más irresistible. 
El motivo por el que no he podido escribir ha sido, básicamente, el mismo que me mantuvo fuera también antes de mi entrada anterior: los estudios asedian mi vida. Eso sí, no os voy a engañar, soy muy feliz ahora mismo. Me va bastante bien en la universidad, con mi chico sin peros, me han concedido la nacionalidad española tras casi dos años de espera -¡yey!- y con mi figura... Pues estoy bien, sin mucha variación desde la última vez. Sin embargo, con respecto a esto mismo, tengo cierta preocupación, y de ahí mi presencia hoy aquí -Hola-. 
No sé qué será, si los estudios, si la cercanía de estas fechas borrascosas -"moviditas" me refiero, que de borrascas nada, señores, y ya está bien, a ver cuándo llega el invierno-, la cuestión es que he perdido la motivación, el buen hábito, y no puede ser. Lo peor es que sé hacerlo bien, sé que todo es una cuestión mental: sé lo que está bien, que antes de comer tengo que pararme y pensar qué voy a hacer y para qué. El problema es que me dejo llevar, como lo que no debo -incluye dulces y panes, y grasas, y caca en general-, y tenía que hacer algo para pararlo. Así que, como he dicho, para eso estoy aquí, para intentar ponerle solución.
Algo que también necesita mi atención es que he perdido el hábito de correr. :( Lo más triste es que el reto que me propuse en la anterior entrada -correr tres veces en una semana- lo conseguí. Peeeero... A partir de ahí empezó el agobio y acabó mi vocación de Usain Bolt. Y así, pues no amigos, así no funciona la vida.
Así que para intentar poner remedio a esto, dejo aquí escrita tarea para el próximo día:
  • Pensar antes de comer: ¿tengo hambre? ¿quiero volver a engordar, con todo lo que me ha costado llegar hasta aquí? ¿es mi última cena? -bueno, esto último no lo sabré, pero seré optimista-. 
  • Correr mañana -sí, día electoral, que como yo no puedo votar hasta no tener mi DNI, pues nada, a correr-.
  • Volver al blog para contároslo.
¿Bien? Me gustaría que pudiéseis mandarme una colleja virtual si fallo o no vuelvo. Si no virtual, por mensajero, o algo. Éste va a ser mi concepto de Navidad. Esto, y estudiar, claro -he aquí una chica responsable-.
Me pasaré pronto a veros, prometido. 

Beso, 

Noa.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Challenge 1: accepted.

¡Holita lejano!
Sigo desaparecida, chicos, y no creo que al cosa mejore mucho: me es tan difícil llevarlo todo para adelante... Lo único que hago en mi vida es correr, estudiar, ir a clase, dormir y comer como una leona. 
Tengo muchas ganas de contaros el cambio que ha sufrido mi vida últimamente -gordísticamente hablando-. Estoy más delgada, todo el mundo me lo nota, sin embargo mi peso no ha sufrido ninguna variación drástica: estoy entre 71 y 72 kg. Sí que es verdad que la figura de la báscula ha ido perdiendo peso en mi vida -brillante juego de palabras el mío, ¡ni Pérez Reverte, vamos!-. Me peso para más o menos ir guiándome, pero ya sólo una vez en semana (y si acaso).
¿Por qué cambio gordístico?, diréis. Es algo desconcertante, pero siento como si comiera más de a lo que estaba acostumbrada y... ¡no engordo! ¡Incluso he adelgazado! *gritos de júbilo* Mi incredulidad sigue siendo mayúscula, pero, si lo miramos fríamente, lo más probable es que se deba a mi creciente afición al correr -el running de ese que tanto gusta hoy-: llevo ya más de dos meses haciéndolo de forma más o menos constante y recién ahora empiezo a notar algún cambio. Tampoco quiero echar las campanas al vuelo e ir a comprar tres kilos de polvorones, pero os tengo que decir que poder comer con más libertad y que eso no repercuta de forma notable en mi peso, es como ir en la nube voladora de Goku -más o menos, para que os hagáis una idea aproximada-.

(le faltan las comas, I know)
Sí, amigos. Corro.
Corro como los cobardes, y no lo hago sólo por perder peso, sino porque siento que es bueno para mi salud, tanto física como mental. No pensé que llegaría a este punto -fe en mí cero tenía-, pero es que me hace querer superarme cada día más y más. Es una continua renovación de metas que me mantiene motivada
Sin embargo, por una cosa u otra a veces lo acabo postergando: desde que empecé el 24 de agosto, hubo dos semanas en blanco en las que no salí (entre ellas la semana pasada). Esto merma mi rendimiento y hace que vaya para atrás como los cangrejos más de lo que me gustaría... Y por eso pensé que sería bueno volver al blog. Una vez por semana -escribir más a menudo sería ahora mismo para mí sólo posible con ayuda divina-, y con el objetivo de plantearme pequeños retos semanales de los que vendré a dar cuenta fidedignamente.

Esta semana me pongo ya en marcha, y mi reto será:
Salir a correr por lo menos tres veces esta semana.
Pensaréis que tras más de dos meses haciéndolo esto ya debería ser para mí pan comido, peeeeero... No. Y mi perdición se llama: sábanas de invierno. Con lo calentitas que están y el fresquete que hace ya por las mañanas, ¡a ver qué ser consigue salir de ahí sin una encarnizada lucha interior! Y yo si no madrugo, no corro. Ha de ser lo primero que haga por las mañanas, ya que el resto la dedico a estudiar; y si tengo que sacrificar una de las dos cosas, el correr es siempre el perjudicado.
Esta semana, madrugar será la secuela del reto que me he planteado, a ver si le echo coj... Ehm, coraje. No haberlo conseguido siempre es lo que provocó que tuviera esas semanas en blanco, en las que sacrifiqué el correr por el estudio.
En una semana os cuento si fracaso o no, y, en caso afirmativo, contra qué pared me doy de cabezazos.


Mañana os intento comentar, prometido en público queda.
A cuidar el serranismo.
Besos,

Noa.

PD: Curvi, ¡yo también te echo de menos! ^^