viernes, 30 de enero de 2015

Planearlo bien

La báscula es muy tentadora, mucho, mucho... Y hoy me he tenido que pesar otra vez jajaja. Es un acto reflejo: cuando lo hago bien un día, al día siguiente miro si sirvió de algo. Sí, es cierto que la báscula no es objetiva, que un día has retenido más líquidos y toma, un kilo de más, por mucha lechuga que hayas comido el día anterior. Y claro, cuando el numerito sube, más que animarte, te fastidia. Tengo que controlar esa obsesión de pesarme -otra en mi lista de obsesiones-, que me recuerda a tiempos negros. Voy a guardar la báscula en el armario hasta el jueves de peso: out of sight, out of mind. Bueno, corazón que no ve, corazón que no siente, que se ha dicho toda la vida; en inglés quedaba más cool jajaja.

En fin, ahora llega el finde: ¡la báscula ni mirarla de lejos! Igualmente intentaré controlarme. Ya he hablado con mi gordi, me ha dicho que sí, que él también piensa que muchas veces, por ser finde, nos ponemos hasta arriba de todo, y no puede ser. Que somos muy bastos para comer, parecemos de Bilbao jajaja -sin ofensa a los vascos, que me encantan, en el norte sí que saben comer...-. Así que bueno, él me ha dicho que quiere controlarse también, pero lo que él llama control, yo lo llamo día de fiesta. Al menos no comprará dulces, que es lo que yo creo a lo que se refiere cuando dice de controlarse -si algún día le sale diabetes, no creo que sea capaz de soportarlo, el yonki de la glucosa-. Ya hoy, por ejemplo, tenemos concierto por la noche: iremos de tapas primero, claro. Mañana él tiene muchas ganas de ir a comer a un sitio que le encanta, donde sólo ponen pescaíto frito. ¡Lleva semanas diciendo que le apetece! Y obviamente, no le voy a decir que no porque estoy a dieta.

¡¿Veis cuánta locura?! Por esto necesito un plan:
- Hoy en las tapas: quiero no tomar cerveza, elegir las tapas más light que pueda, que por suerte en el sitio que vamos hoy sí que hay más opciones.
- Hoy en el concierto: me tomaré una cerveza máximo, que además son muy caras. Aunque se me caliente y se me haga caldo, esa cerveza me tiene que aguantar hasta el final.
- Mañana en la calle: puf, es difícil. Una vez más evitaré la cerveza y comeré lo justo de lo que haya. ¡Qué remedio!
El resto de días (sábado por la noche y domingo) no tenemos plan de nada. Las cenas intentaré hacerlas lo más light posible: mañana crema de brócoli y el domingo ensalada. Para almorzar el domingo tengo en mente unas anguriñas -me encantan, ya se me está cayendo la baba-, que si bien es cierto que no es muy light, yo me las haré salteaditas con un ajito y un huevo para mí, y con papas fritas para mi gordo rechoncho jajaja.

Deporte: las sentadillas del miércoles me dejaron las piernas/culo en estado crítico, para entrar en la UCI, vamos. Así que para no lesionarme decidí ayer descansar un poco: paseé bastante, limpié la casa... Algo light. Hoy sí, haré ahora un poco de cardio, 45 minutos al menos, que el verano ya está aquí (?). Mañana si no llueve volveremos a salir con las bicis e iremos otra vez a Pinos -el pueblo del otro día-. A ver si puedo hacerlo sin echar el hígado por la boca jajaja. Si no podemos salir mañana por la inclemencia del tiempo, ambos días del finde procuraré igualmente hacer al menos media horita de bici. Ejercicios de musculación no haré hasta, por lo menos, el lunes, que no quiero precipitarme con esto, ya que con esto sí que hay más posibilidades de lesionarse.

Y allá vamos, comienza el bendito fin de semana. Qué miedito.
Besis.

jueves, 29 de enero de 2015

No me hundo rápido

Va a parecer que siempre que empiezo a escribir, lo hago diciendo lo mal que lo he pasado y lo mucho que sufro, peeero no lo vamos a negar: ayer fue un día malo. ¿De esos que parece que te sale una cosa mal y todo lo que haces después te sale igual o peor? Así tal cual. Me pasé sin embargo por vuestros blogs, que me dieron mucho ánimo -qué súper bien vais todas, maldita sea jajaja-, a pesar de al final no haber escrito porque estaba desanimadilla. Bueno, no, para ser justos he de decir que no escribí porque lo tenía planeado para por la noche, y olvidé que jugaba el Barcelona: lo tuve que ver, eso es sagrado jajaja. -sí, hola, soy futbolera-.

Pero volviendo a lo que interesa, con respecto a la dieta, a pesar del mal día, a pesar de que la báscula me había faltado el respeto (?) , lo clavé todo y lo hice perfecto *-*. Hice hasta deporte, ¡deporte incluidas sentadillas! Estoy aprovechando bien mi bici estática y voy a ir anotando los kilómetros que haga (que eso anima mucho), aunque una de las cosas que me hicieron enfadar ayer fuera precisamente eso, mi bici. Resulta que el monitorcillo ese que tiene para ver el tiempo, la velocidad, la distancia, calorías, etc. está estropeado. Ahora parece que cada vez que empiezo a pedalear, el monitor se vuelve loco, comienza a cambiar entre las distintas categorías a una velocidad desmesurada en la que no puedo ver nada. Vale, ahora parece una tontería y hasta hace gracia, pero ayer estaba yo como para que me pasara eso. Estuve a punto de tirarlo al váter. Que es la tercera vez que la uso, es para cabrearse. Pero bueno, cuando paro de pedalear aunque sea puedo ver los kilómetros que he hecho. Además, voy a aprovechar esos conocimientos avanzados de alemán -ya que para darme trabajo parecen no servirme- y a escribirles a los que me la vendieron. Que yo soy muy luchadora, ¿eh? Jajaja.

Ayer estuve on fire. On-fire.
En fin, más allá de todo esto, y volviendo a ser positiva, voy a decir que mi esfuerzo ha tenido cierta recompensa, porque hoy la báscula -que vuelve a respetarme- marcó 81,5kg. *yuhuuuuu*. Vale que todavía me queda kilo y medio para superar el primer paso hacia mi meta, pero no tengo intención de ir rápido, quiero bajar tranquilamente, sin prisas, que sea duradera la cosa. Siempre que el numerito vaya para abajo, sin problemas.
Ahora tengo ganas de encontrar alguna rutina de ejercicios buena. El cardio está muy bien para perder peso, pero la musculación tiene un efecto más duradero. Además, yo estoy fofita de tantas veces que he adelgazado, engordado, una y otra vez, y sé que con perder grasa eso no lo voy a solucionar: incluso cuando llegué a pesar 65 kg., el fofismo seguía ahí. Y no sólo eso, otro problema que me molesta es la celulitis que me ha dejado, que tampoco se fue cuando estaba flaca. Eso lo único que lo cura son, amigas mías, las sentadillas de dios. Ayer hice tres series de 15 y ahora tardo un ratito en levantarme de la silla jajaja. Voy a abrir otra sección en el blog para los ejercicios y otra para la dieta, para no saturar esto, que ya parece Las Vegas o algo así jajaja.

Y ya está aquí el finde, gracias por vuestros consejos: voy a hablar con mi chati de lo de la dieta. Mañana tenemos concierto, y alguna cervecita me tomaré, pero el resto del finde intentaré que sea lo más sanito posible. El domingo pasado me marqué unos canelones light -hice yo la masa y todo- que salieron de muerte, algo así inventaré.


Me paso por blogs, a ver cómo de buenorris vais.
Besos.

lunes, 26 de enero de 2015

Comenzar subiendo

Sí, subiendo de peso, pero también subiendo cuestas como una loca con la bici, ¿eh? Cuidao. Desde el miércoles sin pasarme por aquí, esto es inadmisible... ¡Cómo me cuesta escribir cuando me he saltado todos mis propósitos dietiles! Jajaja. Vale, la verdad es que he estado liadilla, pero sí que es cierto que cuesta ver los errores aquí tan claritos y plasmados. 

Odio eterno a la lluvia y la oscuridad.
El jueves fue un día feo. Pero feo, feeeeo, feo, ¿de esos que dices asco de la vida y de todo? Pues de esos. El motivo fue -más que probablemente- que llevaba tres días encerrada en casa. En Granada no dejó de llover, medio nevar, más llover, oscuridad, frío... Eso sumado a que no hay manera de que encuentre un trabajo, pues me llevó a estar plof todo el día. Encima me pesé, y estaba 82 kg. Viva yo. Sin embargo, lo que es la alimentación lo llevé bien hasta por la tarde, cuando con un culín que quedaba de bollo de aceite -esto de aquí, que es, junto con la Alhambra, lo mejor que ha dado Granada en sus mil años de historia- comenzó el declive. Si sólo hubiese sido eso, bueno... Son cosetas de la vida. Pero no acabó ahí. 
Por lo visto, cuando a mi querido y adorado novio le digo si podría acercarse al súper a por un par de garrafas de agua, lo que él entiende es: compra turrón de chocolate de Suchard, que no hemos aprovechado la Navidad lo suficiente. Jajaja, vale, que no es su culpa, que también hubo voluntad por mi parte para tragármelo. Oye, pero qué turrón, qué cosa tan maravillosa y engordante...

Después el bendito viernes: todo iba correcto, mi bici estática llegó antes de lo previsto y estaba contenta. Para comer hice: pasta para mi chati, y a mí los tallarimis esos de Pescanova, que es como pasta pero que sabe a palitos de cangrejo. No estaban mal, pero tampoco para tirar cohetes. El problema vino por la noche: ya sabéis, Granada, tapas... Un poco descontrol. Después de toda la semana trabajando, entiendo a mi novio cuando está muerto de ganas de salir a tomarnos algo el viernes. Vamos, que yo también tengo ganas, pero sé lo que implica. Mucha opción sana en ese bar al que fuimos no hay -ya me lo conozco-, así que ya dije ¡qué demonios! Otro de mis defectos: cuando doy algo por perdido, lo de por perdido pero bien. Así que nada, a tapear. El finde fue un poco así. El sábado salimos a comer fuera, a una pizzería italiana -os imagináis lo que tocó-, ayer mi chati trajo dulces de una pastelería que le encanta...
No sé, a mí me gustan los dulces, me encanta salir con él, me gusta que comamos fuera y aprovechemos los dos días que tiene libres, pero siento como que me estoy faltando. Yo realmente quiero perder peso, por mí, para poder estar más a gusto conmigo misma, pero también quiero disfrutar con él. ¿Debería decírselo? No hay por qué tener que recluirse en casa para poder comer medio sano, ¿no? Y aunque sé que puede complicarnos un poco a la hora de elegir a dónde ir, sé que él me va a entender. Además, no me importa dejar un diita o una noche libre para que nos demos un caprichillo. Lo que no quiero es que sea tampoco una costumbre, que sólo por el hecho de ser fin de semana tengamos que hartarnos a dulces, pizza y alcohol. Dato: no he bebido alcohol desde el fin de semana anterior, sólo cola light, ¡nada de cerveza! -es que es muy fuerte esto-.

Bueno, también he de decir que, aunque hoy no fue fin de semana, sí, ¡también tocó comer fuera! Vinieron mi suegra y la tía de mi gordi, y fuimos a un sitio gallego que ponen un pescadito frito que te mueres. Ya veis qué light es eso, jajaja. De postre, tarta de Santiago. ¡Toma ahí! Me da mucho palo decirle que no a mi suegra, que siempre quiere invitarnos, pero no sé, ¡algo tendré que inventar! ¡Ahora tendré cenar un poco de brócoli al vapor o algo!

Y cambiando de tercio: he hecho deporte. ¡Bieeeeeeeen! *campanas al vuelo*. El sábado nos fuimos con mi chati a un pueblo que hay a unos 10 km. de aquí -en subidita, ¿eh?- y me encantó. A la vuelta fue cuando fuimos a la pizzería, para quedarnos tal cual: ni más gordos ni más flacos, jajaja. Me sentí súper bien conmigo misma porque llegué mucho más lejos que la otra vez y mucho más rápido *-*. Además, el domingo hice 45 minutos con mi bici estática, ¡y ya no me sentía el culo! Así que siguiendo los consejos de mi gordo, que sabe de bici mucho más que yo, estoy hoy descansando para poder recuperar, no hacerme daño y poder hacer mañana mucho más. ¡Qué ganas!


En fin, un poco o no tan resumido, aquí va todo. Mañana por la mañana me pasaré a leer vuestros blogs. ¡Gracias a las guapas que me habéis comentado!
Un besi.