lunes, 26 de enero de 2015

Comenzar subiendo

Sí, subiendo de peso, pero también subiendo cuestas como una loca con la bici, ¿eh? Cuidao. Desde el miércoles sin pasarme por aquí, esto es inadmisible... ¡Cómo me cuesta escribir cuando me he saltado todos mis propósitos dietiles! Jajaja. Vale, la verdad es que he estado liadilla, pero sí que es cierto que cuesta ver los errores aquí tan claritos y plasmados. 

Odio eterno a la lluvia y la oscuridad.
El jueves fue un día feo. Pero feo, feeeeo, feo, ¿de esos que dices asco de la vida y de todo? Pues de esos. El motivo fue -más que probablemente- que llevaba tres días encerrada en casa. En Granada no dejó de llover, medio nevar, más llover, oscuridad, frío... Eso sumado a que no hay manera de que encuentre un trabajo, pues me llevó a estar plof todo el día. Encima me pesé, y estaba 82 kg. Viva yo. Sin embargo, lo que es la alimentación lo llevé bien hasta por la tarde, cuando con un culín que quedaba de bollo de aceite -esto de aquí, que es, junto con la Alhambra, lo mejor que ha dado Granada en sus mil años de historia- comenzó el declive. Si sólo hubiese sido eso, bueno... Son cosetas de la vida. Pero no acabó ahí. 
Por lo visto, cuando a mi querido y adorado novio le digo si podría acercarse al súper a por un par de garrafas de agua, lo que él entiende es: compra turrón de chocolate de Suchard, que no hemos aprovechado la Navidad lo suficiente. Jajaja, vale, que no es su culpa, que también hubo voluntad por mi parte para tragármelo. Oye, pero qué turrón, qué cosa tan maravillosa y engordante...

Después el bendito viernes: todo iba correcto, mi bici estática llegó antes de lo previsto y estaba contenta. Para comer hice: pasta para mi chati, y a mí los tallarimis esos de Pescanova, que es como pasta pero que sabe a palitos de cangrejo. No estaban mal, pero tampoco para tirar cohetes. El problema vino por la noche: ya sabéis, Granada, tapas... Un poco descontrol. Después de toda la semana trabajando, entiendo a mi novio cuando está muerto de ganas de salir a tomarnos algo el viernes. Vamos, que yo también tengo ganas, pero sé lo que implica. Mucha opción sana en ese bar al que fuimos no hay -ya me lo conozco-, así que ya dije ¡qué demonios! Otro de mis defectos: cuando doy algo por perdido, lo de por perdido pero bien. Así que nada, a tapear. El finde fue un poco así. El sábado salimos a comer fuera, a una pizzería italiana -os imagináis lo que tocó-, ayer mi chati trajo dulces de una pastelería que le encanta...
No sé, a mí me gustan los dulces, me encanta salir con él, me gusta que comamos fuera y aprovechemos los dos días que tiene libres, pero siento como que me estoy faltando. Yo realmente quiero perder peso, por mí, para poder estar más a gusto conmigo misma, pero también quiero disfrutar con él. ¿Debería decírselo? No hay por qué tener que recluirse en casa para poder comer medio sano, ¿no? Y aunque sé que puede complicarnos un poco a la hora de elegir a dónde ir, sé que él me va a entender. Además, no me importa dejar un diita o una noche libre para que nos demos un caprichillo. Lo que no quiero es que sea tampoco una costumbre, que sólo por el hecho de ser fin de semana tengamos que hartarnos a dulces, pizza y alcohol. Dato: no he bebido alcohol desde el fin de semana anterior, sólo cola light, ¡nada de cerveza! -es que es muy fuerte esto-.

Bueno, también he de decir que, aunque hoy no fue fin de semana, sí, ¡también tocó comer fuera! Vinieron mi suegra y la tía de mi gordi, y fuimos a un sitio gallego que ponen un pescadito frito que te mueres. Ya veis qué light es eso, jajaja. De postre, tarta de Santiago. ¡Toma ahí! Me da mucho palo decirle que no a mi suegra, que siempre quiere invitarnos, pero no sé, ¡algo tendré que inventar! ¡Ahora tendré cenar un poco de brócoli al vapor o algo!

Y cambiando de tercio: he hecho deporte. ¡Bieeeeeeeen! *campanas al vuelo*. El sábado nos fuimos con mi chati a un pueblo que hay a unos 10 km. de aquí -en subidita, ¿eh?- y me encantó. A la vuelta fue cuando fuimos a la pizzería, para quedarnos tal cual: ni más gordos ni más flacos, jajaja. Me sentí súper bien conmigo misma porque llegué mucho más lejos que la otra vez y mucho más rápido *-*. Además, el domingo hice 45 minutos con mi bici estática, ¡y ya no me sentía el culo! Así que siguiendo los consejos de mi gordo, que sabe de bici mucho más que yo, estoy hoy descansando para poder recuperar, no hacerme daño y poder hacer mañana mucho más. ¡Qué ganas!


En fin, un poco o no tan resumido, aquí va todo. Mañana por la mañana me pasaré a leer vuestros blogs. ¡Gracias a las guapas que me habéis comentado!
Un besi.

2 voces:

Kaonnibal dijo...

Hola preciosa!! Pues mira yo lo primerísimo que tengo claro es que es muy muy importante que hables con tu churri y le expreses como te sientes. Que te apetece salir un día y pasarte la dieta por ahí, pero que por otra parte no quieres echar por la borda todo el trabajo de la semana en solo dos días. Estoy segurísima de que te entenderá. A mi me pasa algo parecido a ti. Mi chico puede comer lo que quiera, está súper fibrado por que es maratoniano de montaña (lo que se conoce como trail runner) y por lo tanto puede permitirse comer lo que le de la gana. Así que hablamos de que el hecho de que yo no pudiera comer ciertas cosas no significaba que él no pudiera hacerlo...pero sí que hicimos un trato. Todas aquellas cosas que él se compra en plan galletas, dulces o salados que no sean de dieta se los llevaba al trabajo o los escondía para que yo no supiera dónde estaban. A la larga he podido superar el hecho de que estén ese tipo de cosas en casa y no quiera comerlas. Por otra parte, lo del tema de salir por ahí y comer cosas. A él también le apetece y a mi, compartir esos momentos con él. Si vamos al cine comemos palomitas y si le apetece comemos fuera...pero lo planeamos y no permitimos que se nos vaya de las manos. Sabe la importancia que le doy yo a la dieta y entonces eso también se ha vuelto una prioridad para él y casi siempre soy yo la que propone ir a tomar algo o comer fuera de casa. Espero que mi experiencia te ayude guapa! Menudo comentario jajaja

Miriam Pérez dijo...

Puess sii, estoy de acuerdo con Kaonnibal. Lo mejor es hablarlo con él y decirle: mira, me gustaría seguir este plan de alimentaión. Podemos salir a tomar algo fuera pero en fin, que entienda que tampoco puede ser costumbre y que si puede ser un sitio donde haya opciones más sanas pues mejor. Me alegra leerte guapa :) y qué subidón lo del ejercicio tía. Un beso!!