domingo, 18 de enero de 2015

¿Cómo se empieza un blog?

¿Sabéis el tiempo que llevo intentando empezar a escribir? Tanto tiempo. Taaaaaanto tiempo. Pero mi mente divagadora no hace más que buscar razones en contra: le faltan cosas al blog, este color no me gusta, a ver qué complemento le falta... -me gusta diseñar páginas, sí-
Anyway, aquí estoy. No creo yo la verdad que un domingo sea el mejor día para empezar con esta clase de cosas, ¿no? Porque... Bueno, no sé por qué. ¿Las cosas se empiezan siempre en lunes no? ¡De toda la vida! Y eso pensaba hasta hace media hora, pero se me vino a la cabeza la regla de los 20 segundos:
"¿Por qué 20 segundos? Porque es el tiempo que supone una barrera mental para actuar o no hacerlo: si tardamos más de 20 segundos en satisfacer nuestro impulso inicial, nuestra pertinaz desidia nos hará dejarlo para otro día; si tardamos menos tiempo, nos lanzaremos a por aquello que deseamos hacer porque es fácilmente accesible."
Esto es lo que yo toda la vida he denominado lo hice porque me dio por ahí, pero esto era más sofisticado. Y sí, me dio por ahí, he dicho empiezo ahora -ahora, ahora, ahora, ahora- y ahora lo he hecho.

¿Qué busco escribiendo este blog?
En tres palabras: ordenar mi vida. ¿Que si funciona o no? Bueno, me gustaría pensar que sí. La experiencia me dice llevar un blog en el que la gente te puede -y te quiere- leer, además de darte apoyo y dejarte inspirar por sus historias, se convierte al final en un especie de responsabilidad a la que atender. A su vez escribir te permite ver plasmado lo que has hecho bien y, sobre todo, lo que has hecho mal. Organización es la palabra clave.
He de decir eso sí que en su momento utilicé esto de los blogues para el mal. Sí, el mal. Digamos que llevé a cabo una autodestrucción que me dejó devastada por fuera y por dentro. Eso sí, quedé delgadísima. Una pena que yo no pudiera verlo por culpa de esa distorsión de la imagen corporal que te produce un problema alimenticio. Lo típico.
Saco yo igualmente algo bueno de aquello, y es esa disciplina que al fin fui capaz de imponerme, sólo siendo perseverante con mis escritos y leyendo y animando a otras chicas que estaban como yo -en aquel caso lo que estaban era enfermas, pero vamos, es un ejemplo-. Y eso quiero volver a conseguir, tener cierta disciplina y ser perseverante, obviamente sin llegar al extremo de la obsesión.



Aquí estamos de resaca... JA. No. Si fuera yo esa iba a estar aquí...
Voy a empezar por no hablar de mi fin de semana porque vaya asquete, vaya asquete -lo que se llama un buen comienzo-. ¡Maldito alcohol! Yo que no bebo nunca llegué a tal punto que sentí vergüenza y asco de mí misma. No os preocupéis que he aprendido la lección gracias a la satánica resaca -porque sólo pudo ser obra de Satán- que me tuvo todo el sábado tirada en el sofá queriendo morir.
Dejando esto aparte, os digo que tengo cierta estrategia para esta vez realmente cambiar y poder llegar a un peso normal para mi estatura. No voy a desarrollarla ni aquí ni ahora porque si no mi entrada va a parecer el Antiguo Testamento, pero que ya tengo cosas -¡sanas!- en la cabeza, sin llegar a ser dietas milagro ni nada de eso. Pero ahí la intriga por hoy, jiji.


Mañana vuelvo con más y mejor.

Besis.


PD: hablo en segunda persona del plural aunque nadie me lea. Yo soy así.

1 voces:

Miriam Pérez dijo...

Hola guapa, encantada! Ahora te seguiré leyendo :)