lunes, 21 de septiembre de 2015

Tirón de orejas

Llevaba tiempo sin dejarme llevar por aquello a lo que todos conocemos como de perdidos al río, pero precisamente ése sería el título que le pondría a esta semana que acaba de finalizar. No estoy segura del motivo exacto que me llevó a ello, pero no voy a buscar uno para excusarme y utilizarlo cada vez que pierda el control. He tenido un hambre atroz y todo esfuerzo que he intentado hacer ha brillado por su insignificancia y consecuente ineficiencia.
Desde que comencé esta aventura para lograr llevar una vida saludable, muy pocas veces me he arrepentido de haberme permitido algo más con respecto a la comida. Era consciente de que, para lograr cambiar de hábitos de una vez por todas, era estrictamente necesario darme un número de comidas libres de forma sistemática (en mi caso semanal) y, por encima de todo, tener paciencia. Lo tenía claro: no se trataba de hacer dieta -entendiéndose ésta como un período de restricción que duraría hasta que se alcanzase el peso ideal-, si no de conseguir un cambio de hábitos a largo plazo. Entendía, pues, que las salidas de plan o caprichos de los que pudiera disfrutar eran parte del proceso, y que, siempre que fueran de forma esporádica, no había nada de lo que arrepentirse, ni mucho menos por lo que hundirse.
Hoy suelto todo esto porque realmente estoy un poco decepcionada conmigo misma. No es que en los últimos días me haya dado más caprichos de la cuenta, es que ni siquiera conseguía deleitarme: sólo engullía con un hambre voraz, algo que ha caracterizado a esta última semana. Esto me enfada sobremanera, porque no he sido capaz de pararme ni de impedir esa manera de comer automática y descontrolada.
Perdonadme por este rollazo, pero la verdad es que necesitaba escribir esto para verlo de verdad. No me puedo permitir esta actitud, más que por la pérdida de peso en sí (algo que siempre tendré tiempo de retomar), por una cuestión mental. No puedo dejarme controlar por la comida, eso sería volver a otro tiempo que no quiero siquiera recordar: yo soy la que manda en mi cuerpo, la que decide, y nadie más.
VALE. Hablemos de más cosas.
Reto personal para esta semana: no picar mientras preparo de comer.
¿Por qué? Ha sido mi particular talón de aquiles esta semana. Es el momento del día que más me cuesta controlar y quiero intentar superarlo. Os agradezco consejos o sugerencias si a alguno os pasa, que me desquicia no poder dejar de llevarme algo a la boca mientras hago la comida... Y diréis: bueno, pero al menos después comerás menos, ¿no? Qué va, como lo mismo, no me voy a perder algo que yo misma he preparado, ¡con lo buenisísima cocinera que soy! Jajajaja.

Tampoco penséis que me voy a hundir en la miseria por esto: no me rindo, amigos, nada de eso. No he caído en un abismo, sólo ha sido tropezón que tengo que superar. ¡Vamos, vamos, que lo consigo!


Gracias por vuestros buenos deseos en la entrada anterior, todavía no sé nada de las convalidaciones, ya que resulta que hoy no es lectivo -¿por qué? Buena pregunta- y recién mañana podré hacer los trámites necesarios. Así que, nada de apagar las velas.
Me gusta que mis entradas tengan cierto punto de humor, ya que así es como soy yo -ácida, muy ácida-, pero hoy necesitaba darme una regañina, espero que no me lo tengáis en cuenta. :D

Ánimos a todos, y a mí, ¡que estoy necesitada de ellos!
Besos,

Noa.

6 voces:

Curvitas dijo...

Venga, mi niñitaaaa.
Arriba y a seguir. Metiste la pata, como todos; te has dado cuenta y ya.
Ya no estás en 82, sino en 73, así que algo has hecho bien desde que empezaste.
Solo tienes que volver a los buenos hábitos.
Muuuuuchos besos y muuuuucho ánimo.

Deport Vida dijo...

Pfff!! Si te entedere! Mi semana pasada fue HORRIBLE como ya leiste en mi blog.
También te entiendo en eso de picar mientras cocinas, porque me pasa lo mismo!!! No es solo que preubo la comida para ver si esta bien de sal o de pimienta, como una cucharada de esto, y si esta rico como otra, y dps pruebo lo otro y lo condimento mas, y lo vuelvo a probar. Cuando termino de cocinar me doy cuenta de que me comi una porcion tranquilamente!!

Lo que trato de hacer es que cuando realmente la voluntad se me tuerce y necesito comer si o si lo que estoy preparando (dado que yo tmb soy una excelente cocinera ;) ) es poner en un plato lo que voy a comer. Por ejemplo, si estoy haciendo pure, la cucharada que me voy a comer la pongo en un plato. Cuando empiezo con las milanesas y siento el olor saliendo del horno, ese pedazo crocantito que me muero por comer, tmb lo pongo en un plato. Y así con todo lo que estoy preparando. Después es ese el plato que me llevo a la mesa.
Ojalá te sirva!!

Besooo

migordavida dijo...

Todos hemos tenido semanas terribles, Noa, y aunque ahora te parezca insuperable créeme que saldrás reforzada. Si repasas mi lista de pesaje hay un montón de rojo, nada que ver con tu cuasi inmaculada hoja de servicios jejeje. Y aquí estoy, con casi diez kilos menos desde que empecé la dieta en mayo. Lo bueno, si gana a lo malo, tira del resto... y una mala racha no desanda todo. Fuente: yo :P

Alicia Aprendiendo dijo...

Nada de tirones de orejas, tu eres maravillosa!

Un abrazo fuerte

Matrioska dijo...

Esa hambre voraz sólo es mental y tú lo sabes! jajaja (siguiendo las bromitas de hoy en día). No pasa nada, más despacio? pues más despacio. Lo importante es ser consciente, tal como lo eres y después coger fuerza para ir corrigiéndolo. Y no olvides que hay una teoría por ahí que aconseja ese "salto de dieta" al menos una vez a la semana. Ánimo!

Atenea dijo...

Yo soy de las que opinan como tú, creo recordar que me habías dado la razón en uno de mis post pasados. Un poco de libertad no nos viene mal, de hecho creo que debemos disfrutar de comer y de lo que comemos, aunque siempre con cabeza (esto va para esas veces que decidimos comer lo que se sale de los llamados 'buenos hábitos'). Noa, lo importante es que te hayas frenado porque, al contrario de lo que dices, lo has hecho precisamente escribiendo esta entrada. Además, estoy segura de que tienes fuerza para eso y mucho más.

Algo que a mí me funciona es beber bastante agua cuando llegan las horas a las que suelo tener más hambre (en mi caso tirando a la noche), pero puedes también picar trocitos de fruta mientras cocinas, quizás eso te viene mejor.

Mucho ánimo y para atrás solamente para coger impulso, eh.

Un beso.